"Si me lo permites,
una vez más,
podría hacerte ver con mis caderas
fuegos artificiales
en el techo de tu habitación.
O hacer venir el temblor
cuando tu mano baila intranquila,
por mi cintura
esta vez en tu colchón.
En el piso.
En el sillón.
Si me lo permites,
puedo cantar en tu oído
a silbidos o gemidos,
todos los poemas inconclusos
que los intentos de poetas
como yo,
no han logrado ni intentado
siquiera terminar.
Si me lo permites, podemos bailar..
Que no es tan difícil de lograr,
si me dejas abrazarte
por detrás, y susurrar:
“Vamos, cariño,
esta vez prometo no llorar.”"